Pasión por los fauves Afirman los eruditos que el hombre y el arte son indisociables. Gracias a él el mundo se nos hace más accesible, inteligible...esa necesaria respiración del alma, tan parecida a la física. Suscribo a los que defienden que la creación y observación artística se convierte en una función vital y necesaria, en ese lenguaje universal que nos conecta con la naturaleza y los valores más preciados de la humanidad. Cada uno de nosotros encontramos en una corriente artística determinada esa sintonía que pocas veces podemos explicar de manera racional. Nos sentimos atraídos por los trazos, colores y formas de diferentes creadores, en ocasiones desde su primera contemplación y para siempre. Me confieso seducida por la obra de los fauves y en especial por Henri Matisse . Rendida ante esa actitud con la que se enfrentaron a los convencionalismos de la época además de la liberación del temperamento y espíritu de sus obras. Su espontaneidad y frescur...
Anotaciones y referencias biodigitales.