Están a punto de cumplirse los 59 años de la muerte de Ernest Hemingway, uno de los autores más reconocidos internacionalmente. Sus obras forman parte del imaginario global y de muchos rincones de la península, entre ellos Pamplona. Fue la madrugada del 2 de julio de 1961, el de Illinois abrió la bodega del sótano donde guardaba sus armas, cogió su escopeta favorita ‒una Boss calibre doce‒, subió las escaleras hasta el vestíbulo de la entrada principal de su casa, le colocó dos cartuchos al arma, se la puso en la boca y apretó el gatillo.
Hemingway, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1954, dijo de sí mismo que sufrió depresión, que tenía rasgos de la personalidad límite y narcisistas. En lugar de acercarse a los médicos en busca de ayuda, Hemingway, se automedicó y fueron sonados sus comportamientos de alto riesgo. Varios autores han estudiado las causas que pudieron originar su muerte, ente ellos Chris Martin en Ernest Hemingway: a psychological autopsy of a suicide. El estudio del Dr. Martin indica que Hemingway se halló enfrascado "en una lucha consigo mismo a lo largo de su vida", cargado de temores y sentimientos de culpa que lo convirtieron en una persona profundamente insegura y autodestructiva. “En consecuencia, mientras perseveraba por idear personajes de carácter heroicos para sus cuentos y novelas, hacía un esfuerzo inmenso, para convertirse en el personaje que anhelaba. Esfuerzo que lo condujo a la depresión crónica y, al final de su vida, a una psicosis incipiente”.
A la luz de todo lo que se sabe hoy, los últimos años de la vida de Hemingway fueron desoladores. Había perdido la capacidad de escribir y padecía arrebatos de paranoia cada vez más frecuentes. Gabriel García Márquez sostuvo que “… Hemingway no parecía pertenecer a la raza de los hombres que se suicidan. En sus cuentos y novelas, el suicidio era una cobardía, y sus personajes eran heroicos solamente en función de su temeridad y su valor físico". “De todos modos, el enigma de su muerte es puramente circunstancial, porque esta vez las cosas ocurrieron al derecho: el escritor murió como el más corriente de sus personajes, y principalmente para su propios personajes…".


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