"Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano".
Buscaba un pie de foto para esta foto y me fui de travesía junto a James E. Lovelock
"Los océanos, esas inmensas extensiones de profundas aguas azules, son mucho más que algo deslumbrantemente bello para quien los contempla desde el espacio. Son piezas maestras en la máquina de vapor planetaria que transforma la energía radiante del Sol en movimientos del aire y el agua, los cuales, a su vez, distribuyen esta energía por todos los rincones del mundo. Los océanos constituyen colectivamente un enorme depósito de gases disueltos de gran importancia a la hora de regular la composición del aire que respiramos; ofrecen, además, morada estable a la vida marina, aproximadamente la mitad de toda la materia viva.
No estamos seguros de cómo se formaron los océanos. Fue hace tan largo tiempo —mucho antes del inicio de la vida— que muy poca información geológica del proceso ha llegado hasta nosotros.Se han formulado multitud de hipótesis sobre la forma de los océanos primigenios; se ha mantenido incluso que, en épocas remotas, los mares cubrían todo el planeta: no existían ni tierras ni aguas someras, aparecidas con posterioridad. Si esta hipótesis se confirmara, habríamos de revisar las concernientes al origen de la vida. Hay sin embargo, todavía, acuerdo general respecto a que el primer paso en la formación de los océanos se dio cuando el recientemente constituido planeta exhaló grandes masas de gases desde su interior; el segundo y definitivo tuvo lugar cuando el planeta se hubo calentado lo suficiente para destilar de ellos la atmósfera y los océanos primordiales.
No estamos seguros de cómo se formaron los océanos. Fue hace tan largo tiempo —mucho antes del inicio de la vida— que muy poca información geológica del proceso ha llegado hasta nosotros.Se han formulado multitud de hipótesis sobre la forma de los océanos primigenios; se ha mantenido incluso que, en épocas remotas, los mares cubrían todo el planeta: no existían ni tierras ni aguas someras, aparecidas con posterioridad. Si esta hipótesis se confirmara, habríamos de revisar las concernientes al origen de la vida. Hay sin embargo, todavía, acuerdo general respecto a que el primer paso en la formación de los océanos se dio cuando el recientemente constituido planeta exhaló grandes masas de gases desde su interior; el segundo y definitivo tuvo lugar cuando el planeta se hubo calentado lo suficiente para destilar de ellos la atmósfera y los océanos primordiales.
La recogida de información sobre el mar, de datos relativos a su química, su física, su biología y a las relaciones entre ellas, debería ocupar, por derecho propio, el primer puesto en la lista de tareas prioritarias para la humanidad. Cuanto más sepamos sobre ello, mejor entenderemos hasta dónde es seguro llegar en el aprovechamiento de los recursos del mar y más completa será nuestra visión de las consecuencias que tendría abusar de los poderes derivados del carácter dominante de nuestra especie, entrando despiadadamente a saco en sus regiones más fértiles.
Menos de una tercera parte de nuestro planeta es tierra firme: ello quizá sea la explicación de que la biosfera haya podido enfrentarse a los radicales cambios introducidos por la agricultura y la ganadería y probablemente sea capaz de seguir haciéndolo a pesar del crecimiento demográfico y la intensificación de los cultivos, pero no creamos que nos está permitido explotar el mar, en especial las regiones cultivables de las plataformas continentales, con impunidad semejante. Nadie sabe realmente los riesgos concomitantes a la perturbación de esta área clave de la biosfera".
Menos de una tercera parte de nuestro planeta es tierra firme: ello quizá sea la explicación de que la biosfera haya podido enfrentarse a los radicales cambios introducidos por la agricultura y la ganadería y probablemente sea capaz de seguir haciéndolo a pesar del crecimiento demográfico y la intensificación de los cultivos, pero no creamos que nos está permitido explotar el mar, en especial las regiones cultivables de las plataformas continentales, con impunidad semejante. Nadie sabe realmente los riesgos concomitantes a la perturbación de esta área clave de la biosfera".

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